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Amigos

Siempre creí ser fuerte y dura. Pero me di cuenta que no, que él podia hacerme la persona más vulnerable de toda la tierra, que tenía la capacidad para derrotarme y que era tan hábil como para derrumbarme. Desde aquel día me di cuenta que no, que nadie es tan fuerte como para superar una humillación. Nadie está preparado para que se vaya la persona por ese momento más importante y como, no lo estamos la angustia es mayor. Y de repente llega otra persona, aún mejor. Que te alegra la vida poco a poco pero a la velocidad de las estrellas y que solo con su presencia te hace feliz. Entonces, es cuando de verdad tienes ganas de vivir y todo lo malo queda atrás porque solo tienes una razón para seguir adelante. Y esa razón tiene nombre, es él, su manera de ser, su fácil forma de sonreir y su mirada intrigante. Es entonces cuando aprendemos que el valor de la vida está en las pequeñas cosas, en los más simples detalles es donde ves lo bonito y esencial. Yo lo reconozco que soy una de esas personas a las que las cambia la cara cuando esa persona les mira o cuando te dice un simple ''hola''. Y sí, soy feliz solamente con ver sus ojos o con rozarle sin querer al pasar por su lado, porque me he dado cuenta de que la vida es vida y que si él ha llegado es por algo.

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